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Chopin: el romántico que hizo cantar al piano PDF Imprimir E-mail
Escrito por El Mercurio   
Lunes, 01 de Marzo de 2010 11:35

"Tendrías que ser muy indiferente para que no te llegara muy adentro Chopin, porque con su línea melódica transmite una expresividad y profundidad sorprendentes", comenta la pianista chilena Elvira Savi, Premio Nacional de Música 1998. Y la apoya su colega Roberto Bravo: "Su popularidad tiene que ver con su romanticismo y con su línea musical cercana a sentimientos humanos como la nostalgia, la tristeza, la ternura y la pasión". Es que Frederic Chopin (1810-1849), uno de los compositores de mayor peso universal, no sólo conquista al gran público, también está en el corazón de los músicos. "Chopin es el rey del piano, su poeta. Representa el canto puro llevado a sus últimas consecuencias, y por eso produce un acercamiento inmediato", dice María Iris Radrigán, fundadora del mítico Trío Arte y maestra de piano por casi 30 años. "Expresa las emociones humanas románticas con una elegancia que jamás pasa a lo burdo ni banal; es siempre poético y muy refinado en su discurso. Sus melodías son como el belcanto influenciado por Bellini, su música siempre está 'en vuelo'", agrega Liza Chung, profesora de piano en la UC. El pianista Cirilo Vila, Premio Nacional de Música 2004, explica por qué se le llama "poeta del piano": "En su música extrae la posibilidad de canto del piano. Es un músico dotado de una invención melódica extraordinaria, y sus aportes desde el punto de vista de la armonía y del ritmo son enormes. Su música frecuentemente es una simple melodía acompañada, pero logra tal riqueza y tal tipo de resonancia, que establece una poética del piano que antes de él no existía". Fundamental para la popularidad del autor polaco, agrega el pianista Michio Nishihara, es su "especial habilidad para el 'hit', es decir concebir melodías de gran llegada en el gran público, y también de muy fácil retención. Sus obras de gran espectacularidad y virtuosismo significaron una revolución, pues prácticamente 'inventó' el piano". Pero también la nostalgia eterna de Chopin por su patria incidió en su fama universal. "Además de su inspirada vocación melódica, destaco el encuentro entre su obra y los aires nacionales polacos", dice Alexandros Jusakos, quien se está doctorando precisamente en la U. Fryderyk Chopin (Varsovia), y añade: "la expresión que encuentra Chopin para mostrar nostalgia, melancolía, a veces euforia y alegría, y también su sentido heroico de patriotismo, son características que podrían hacerlo de un gusto más bien local, pero que lo han tranformado en un compositor admirado y querido en todo el mundo. Creo que es por la sinceridad de su inspiración". Para Alfredo Perl, maestro de piano en la U. de Detmold, la clave está en "su gran sensibilidad y refinamiento en el uso y trato de las secuencias armónicas. Estas virtudes se pueden apreciar en toda su obra, pero en forma especial en sus composiciones de madurez, en las que van combinadas con una enorme fuerza de expresión y gran emotividad". Riquezas que pueden ser un arma de doble filo, según el pianista Luis Alberto Latorre: "Lo que más caracteriza a Chopin es su plasticidad para integrar un dominio armónico absoluto con una gestualidad rítmica general que convierte a la pieza musical en suertes de laberintos, aparentemente heterogéneos, que contienen una sola salida: la unidad. Es por eso, creo yo, que su música goza y sufre de la 'interpretación' que se pueda hacer de ella. Goza, en cuanto a un dejarse llevar con la sencillez de los impulsos rítmicos contenidos en un intervalo, y sufre, en cuanto la expresión -mal entendida- trastoca su cualidad esencial en virtud de la vanidad del pianista". De la misma forma, los auditores pueden pecar por cierta superficialidad, alerta Vila: "El público tiene una visión un poco deformada del compositor, por tener una audición parcial de su obra. Piensan que en Chopin sólo existe una faceta sentimental, y la verdad es que es bien diverso en cuanto a sus mundos expresivos. Está presente esta cosa meláncolica y evocativa, pero también hay aspectos de gran rigor, incluso de momentos heroicos". (El Mercurio)
 
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