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Murió el hombre clave del éxito del Festival de Bayreuth PDF Imprimir E-mail
Escrito por El Mercurio   
Martes, 23 de Marzo de 2010 11:09

Combinando tradición e innovación musical, recuperó y proyectó hacia el siglo XXI el legado del célebre
Richard Wagner, su abuelo. Rodeado de familiares, Wolfgang Wagner murió el domingo a los 90 años, tras una vida dedicada a su célebre abuelo, el compositor Richard Wagner, y a dirigir los destinos del Festival de Bayreuth, en Alemania, por más de medio siglo. El teatro fue creado en 1876 por el mismo Richard Wagner para montar sus funciones, y ahí, con su tetralogía "Anillo del Nibelungo", concretó su concepto de "obra de arte total" (Gesamtkunstwerk), que combina drama, música y arte visual en un escenario. Sólo las guerras mundiales interrumpieron el festival, pero el mérito de su vigencia le corresponde a Wolfgang
Wagner, quien junto a su hermano Wieland, tomó su dirección en 1951. Desde 1966, al morir Wieland, Wolfgang lo dirigió solo, con mano de hierro y combinando la tradición con la innovación. En 2008, tras varias polémicas, traspasó el mando a sus dos hijas, Eva Wagner- Pasquier, del primer matrimonio, y Katharina Wagner, del segundo. Autoritario, impermeable a críticas y con menor reputación compositora que Wieland, Wolfgang -autor de las óperas "Parsifal" y "Tannhäuser"- tomó la difícil tarea de impulsar el festival y fortalecer su importancia, distanciándolo de la adhesión familiar al nazismo y a Hitler, de quien su madre -hija de Richard Wagner- fue acérrima partidaria hasta morir en 1980. Ya en los 50, destacaron las novedosas versiones de óperas del célebre Wagner, atrayendo 60.000 visitantes anuales hasta hoy. En la "era Wolfgang" hubo 1.700 funciones y se le atribuyen 12 puestas en escena. Ninguno de los grandes directores de Wagner, de Hans Knappertsbusch a Christian Thielemann, pudo resistirse a la reputación del escenario de su nieto, Wolfgang. Así, éste contribuyó a la estabilidad financiera de los festivales operáticos. Su muerte pone fin a una era, e inicia otra, el matriarcado wagneriano. "Wolfgang Wagner intentó contemplar el mundo con los ojos de su abuelo y no se preocupó de cómo el mundo veía a su abuelo. Admiro la lealtad con la que como director general trabajaba con los realizadores, y con aquellos que defendían una estética completamente distinta que la de su propia dirección". (El Mercurio)                                            
 
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